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La inversión en deuda no cotizada y activos reales puede ofrecer a los inversores ciertas ventajas, como un atractivo potencial de rentabilidad ajustada al riesgo y una diversificación real, lo que diferencia a estos mercados «alternativos» de los mercados cotizados tradicionales.

Los mercados cotizados se enfrentan a ciertos desafíos. Ya no ofrecen el mismo nivel de diversificación que ofrecían en el pasado: la globalización del capital ha favorecido una mayor correlación entre los diferentes países y sectores de los mercados de renta variable. Por otro lado, los tipos de interés se sitúan en su rango más bajo en la mayoría de los mercados desarrollados, por lo que es posible que la deuda pública ya no ofrezca una cobertura satisfactoria a los activos de riesgo.

En lo que se refiere al rendimiento, las expectativas de rentabilidad de la renta variable cotizada se han reducido, y el valor de los títulos de deuda pública con rendimiento negativo asciende a billones de dólares. En los mercados de deuda no cotizada, los inversores pueden obtener generación de rentas y un rendimiento positivo, sin experimentar los elevados niveles de volatilidad que registraron los mercados cotizados en 2020, sin duda un año excepcional.

podcast David Bouchoucha

Capacidad de resistencia en 2020

Los mercados de deuda no cotizada mostraron en 2020 una buena capacidad de resistencia. La deuda corporativa cotizada registró caídas del 15-25% antes de volver a repuntar, mientras que en las carteras de inversión en deuda no cotizada las caídas se redujeron al 4-5%. Esta diferencia refleja el hecho de que las valoraciones de estas carteras se basan en mayor medida en los fundamentales de las empresas y menos en el sentimiento de mercado.

En el momento álgido de la crisis, aún era posible obtener préstamos que ofrecieran una prima de liquidez, que es lo que buscan los inversores en deuda no cotizada. Por el contrario, en los mercados cotizados los diferenciales de crédito se dispararon, reduciendo las primas de liquidez o situándolas en terreno negativo, aunque fuera de forma puntual.

Desde finales de año, y a causa del actual entorno de tipos de interés reducidos, volvemos a encontrar primas de liquidez atractivas en los distintos segmentos del mercado de deuda no cotizada. Es decir, en nuestra opinión, los mercados no cotizados mantuvieron su atractivo durante la crisis y continúan ofreciendo oportunidades en la actualidad, tal y como señalamos más adelante.

Impacto del COVID-19

La pandemia ha creado tres grupos de emisores de deuda, que podrían mantenerse durante años.

  1. Empresas pertenecientes a sectores profundamente afectados por la pandemia y que se verán obligadas a replantearse sus modelos de negocio una vez que la crisis vaya remitiendo, como es el caso de las que pertenecen al sector de la aviación.
  2. Empresas que pertenecen a sectores muy afectados por la pandemia, pero que operan en mercados con fundamentales sólidos y que podrían repuntar con fuerza una vez que vayan abriéndose las economías y levantándose las restricciones, como es el caso del sector del turismo o del de celebración de eventos.
  3. Empresas pertenecientes a sectores que se han mostrado firmes durante la pandemia o que incluso se han visto favorecidos por ella, como el sanitario, el tecnológico o el de las telecomunicaciones.

Los mercados de deuda no cotizada continúan despertando un gran interés. Los inversores valoran hoy más que nunca la amplitud de estos mercados y entienden que pueden ofrecer oportunidades atractivas en los distintos sectores, a pesar de los riesgos.

Oportunidades

Concretamente, encontramos oportunidades en la deuda de infraestructura, dada su condición de activo refugio, aunque resulta fundamental ser selectivo. Por ejemplo, los aeropuertos y el transporte ofrecen unas perspectivas complicadas. También encontramos oportunidades en el mercado inmobiliario corporativo y comercial. Aunque el nivel de riesgo en estos segmentos ha aumentado debido al impacto de la pandemia, encontramos oportunidades de valor en ciertas áreas, como la logística.

Enfoque continuo en sostenibilidad

Con o sin crisis sanitaria, pensamos que para invertir en compañías no cotizadas es fundamental tener en cuenta la sostenibilidad. Pensemos, por ejemplo, en un proyecto de infraestructura, que podría prolongarse durante varias décadas. Los factores de sostenibilidad van a afectar a la capacidad del prestatario para reembolsar la deuda. Por lo tanto, a la hora de invertir a 10, 20 o 30 años en un activo tan ilíquido como este, es fundamental que ofrezca un sólido perfil en lo que se refiere a los factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG, por sus siglas en inglés).

Con este fin, somos partidarios de realizar una exhaustiva evaluación de las compañías emisoras de deuda, aun cuando dicha evaluación requiera un proceso más exigente que en el caso de las compañías cotizadas. Las empresas que cotizan en los mercados bursátiles tienen la obligación de ofrecer información de forma regular sobre todos los aspectos de su actividad, pero el acceso a la información suele ser menos automático o más complicado en los mercados no cotizados.

Tratamos de medir aspectos como la contribución medioambiental neta, y la comparamos con la media del universo de inversión, con el fin de determinar si el impacto global es positivo o negativo. También nos fijamos en las emisiones de CO2 y en si el proyecto se ajusta al Acuerdo de París.

Pensamos que nuestro sesgo hacia la sostenibilidad ha favorecido la rentabilidad. Lo utilizamos como una herramienta de selección de títulos para evitar inversiones poco adecuadas, y ha demostrado ser un indicador fiable de la calidad de un proyecto.

Aquí puedes escuchar nuestro pódcast con David Bouchoucha


Algunos artículos pueden contener lenguaje técnico. Por esta razón, pueden no ser adecuados para lectores sin experiencia profesional en inversiones. Todos los pareceres expresados en el presente documento son los del autor en la fecha de su publicación, se basan en la información disponible y podrían sufrir cambios sin previo aviso. Los equipos individuales de gestión podrían tener opiniones diferentes y tomar otras decisiones de inversión para distintos clientes. El presente documento no constituye una recomendación de inversión. El valor de las inversiones y de las rentas que generan podría tanto bajar como subir, y es posible que el inversor no recupere su desembolso inicial. Las rentabilidades obtenidas en el pasado no son garantía de rentabilidades futuras. Es probable que la inversión en mercados emergentes o en sectores especializados o restringidos esté sujeta a una volatilidad superior a la media debido a un alto grado de concentración, a una mayor incertidumbre al haber menos información disponible, a una liquidez más baja o a una mayor sensibilidad a cambios en las condiciones sociales, políticas, económicas y de mercado. Algunos mercados emergentes ofrecen menos seguridad que la mayoría de los mercados desarrollados internacionales. Por este motivo, los servicios de ejecución de operaciones, liquidación y conservación en nombre de los fondos que invierten en emergentes podrían conllevar un mayor riesgo.

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