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Residuos plásticos: ¿es reciclarlos la solución?

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11/11/2021 · 6 Min

La enorme cantidad de deshechos plásticos que generamos cada año (250 millones de toneladas) está considerada como uno de los retos medioambientales más apremiantes a nivel mundial. En 2016, el documental A Plastic Ocean emitido en Netflix hizo hincapié en los efectos devastadores del plástico en los océanos del planeta, y como respuesta a este problema, consumidores y políticos han redoblado sus esfuerzos para establecer una economía circular del plástico.

No obstante, todavía queda mucho por hacer. A día de hoy, solamente se recicla o reutiliza un 16% del plástico, y su producción representa en torno a un 2% de las emisiones de carbono a nivel mundial.

¿Qué es exactamente el plástico?

“Plástico” es un término general que abarca un enorme abanico de polímeros orgánicos (moléculas formadas por cadenas de moléculas más pequeñas). La composición química de estos polímeros, los aditivos que contienen e incluso su forma afectan a cómo pueden reciclarse.

Por ejemplo, las bolsas de plástico suelen componerse de polietileno de baja densidad, mientras que la lente en la cámara de tu teléfono móvil es probablemente policarbonato, un tipo de plástico muy diferente. El gran abanico de tipos de plástico significa que no existe una solución única a la hora de reciclarlo.

¿Por qué es el plástico un problema tan grande?

El plástico es omnipresente en nuestras vidas. Se utiliza en un enorme abanico de productos, desde casas y vehículos hasta equipamiento eléctrico y envases. Debido a esta gran variedad de usos, resulta difícil imaginar cómo podríamos vivir sin él.

Por desgracia, el plástico también es omnipresente en todo el planeta, incluidos lugares en los que no nos gustaría encontrarlo: los residuos plásticos están por todas partes, desde las calles de las ciudades hasta en pleno campo. Pero quizá lo más preocupante es que existe una enorme cantidad de deshechos plásticos en los océanos, depositados por los ríos en los que se han tirado. La famosa Gran Mancha de Basura del Pacífico (la mayor acumulación de plástico oceánico del mundo) cubre un área de tres veces la superficie de Francia y contiene una cantidad estimada de 80.000 toneladas de plástico.

Gran parte del plástico en los océanos es tóxico para especies marinas como las tortugas, y ha asfixiado a aves marinas e incluso a ballenas. No obstante, también es dañino para el ser humano. Muchos artículos de plástico nunca se descomponen del todo: sencillamente se hacen más y más pequeños, son ingeridos por animales, y acaban llegando a nuestro plato de comida. Los efectos de la ingestión de plásticos sobre nuestra salud todavía no están claros. Pero como son tan difíciles de descomponer, muchos objetos de plástico permanecerán en el océano durante siglos. 

Se estima que se han producido más de 8.300 millones de toneladas de plástico desde los años cincuenta, un 60% de las cuales ha terminado en vertederos o en el entorno natural.  

Los bioplásticos no son siempre beneficiosos

La mayoría de los plásticos se fabrican a partir de sustancias petroquímicas basadas en el petróleo o el gas natural, pero algunos (los bioplásticos) proceden íntegramente o en parte de fuentes de biomasa renovables como el maíz o la celulosa. Por desgracia, esto no significa necesariamente que sean buenos para el medioambiente. No todos los plásticos de base biológica son biodegradables, y los fabricados de fuentes alimentarias como el maíz o la caña de azúcar podrían ejercer una presión significativa sobre los recursos terrestres del planeta.

¿Qué podemos hacer?

Los plásticos juegan un papel integral en nuestra vida cotidiana y no pueden dejar de utilizarse así como así. Cada año se producen 47 kg de plástico por persona en el planeta, y sus usos finales son muy importantes desde una perspectiva medioambiental, como por ejemplo mantener los alimentos frescos y reducir así el desperdicio alimentario, o facilitar el transporte gracias a su ligereza, reduciendo con ello las emisiones de carbono. No obstante, se pueden utilizar en menor medida, y los gobiernos de muchos países se proponen lograr este objetivo. Por ejemplo:

  • China, el mayor generador de residuos plásticos del mundo, ha publicado recientemente un nuevo plan quinquenal para reducir la contaminación de plástico. El plan incluye medidas y objetivos para recortar la producción y el uso de plásticos, fomentar alternativas biológicas y degradables, mejorar el reciclaje y reducir la cantidad de plástico que va a parar al vertedero.
  • La UE ha fijado objetivos para reciclar un 50% de los envases de plástico de aquí a 2025 y un 55% de cara a 2030. En la actualidad, este nivel ronda el 42%. Asimismo, a comienzos de 2021 implementó un impuesto de 0,80 EUR por kg de envase de plástico no reciclado.
  • En los Estados Unidos, 17 de 50 estados han introducido como mínimo una regulación relacionada con el reciclaje de plástico.
  • La India se propone prohibir el uso de plásticos de usar y tirar a partir de julio de 2022.

Sin embargo, los gobiernos no son los únicos en implicarse: muchas empresas también están tomando medidas para reducir el uso de plásticos desechables y elevar el contenido reciclado en sus envases. Más de 500 firmas, entre ellas Nestlé, PepsiCo y Unilever, han firmado una iniciativa dirigida a que el 100% de los envases de plástico sean reutilizables, reciclables o compostables de aquí a 2025.

La importancia del reciclaje

No creemos que el mundo pueda dejar de utilizar plástico de la noche a la mañana, o que los bioplásticos sean la solución inmediata o incluso definitiva. A diferencia del primer ministro británico, Boris Johnson, que en los días previos a la COP26 declaró que reciclar materiales de plástico “no funciona”, nosotros vemos el reciclaje como un elemento esencial de la solución para el problema de los residuos plásticos.

A continuación enumeramos algunas de las principales tecnologías de reciclaje que, en nuestra opinión, jugarán un papel cada vez más importante en los esfuerzos mundiales para reducir los deshechos plásticos y las emisiones de carbono de la producción de plástico.

  • Reciclaje mecánico: la mayor parte del reciclaje de plástico a día de hoy es mecánico, pero actualmente solamente se utiliza para dos tipos de plásticos (PET y HDPE), que representan un mero 37% de todos los residuos plásticos. El reciclaje mecánico implica la producción de plástico reciclado a partir de un flujo inicial de deshechos plásticos.
  • Reciclaje químico: implica varios procesos químicos, térmicos o catalíticos que descomponen la estructura de los residuos plásticos para producir un abanico de productos finales.
  • Despolimerización: da marcha atrás al proceso de polimerización mediante una reacción química y convierte los residuos plásticos en sus moléculas precursoras (monómeros), que a continuación pueden volver a convertirse en plástico. La despolimerización solamente puede aplicarse al PET, a las poliamidas y a los poliuretanos.
  • Pirólisis: el flujo de residuos se calienta en un entorno sin oxígeno para descomponerlos en una serie de hidrocarburos básicos, que a continuación pueden utilizarse para fabricar nuevos plásticos. Este proceso no necesita aplicarse a un solo tipo de residuo plástico, y puede manejar las impurezas y los aditivos en el flujo de deshechos.
  •               Gasificación: los residuos plásticos se calientan a una temperatura muy alta en un entorno con una cantidad limitada de oxígeno. Los gases resultantes pueden utilizarse para producir varios productos químicos (como metanol, amoniaco, hidrocarburos y ácido acético) y el proceso puede aplicarse a cualquier plástico.
  •               Tratamiento hidrotérmico: utiliza agua a presiones y temperaturas elevadas para descomponer residuos plásticos. Este proceso es útil para tratar plásticos reforzados con fibra de carbono y placas de circuito impreso.

Debido a los enormes problemas que causan los deshechos plásticos en el medioambiente, es imprescindible ampliar urgentemente las capacidades de reciclaje. De hecho, algunos informes sugieren que de cara a 2050 se reciclará un 60% de todo el plástico, lo cual representa una enorme oportunidad de crecimiento potencial para las empresas implicadas en la cadena de suministro.

El Grupo de Estrategias Medioambientales de BNP Paribas Asset Management emplea sus profundos conocimientos y comprensión del reciclaje de plástico para identificar empresas con tecnologías de vanguardia capaces de transformar el modo en que el mundo enfoca el plástico, y con ello brindar un sólido potencial de rentabilidad a nuestros inversores.


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