La gestora para un mundo en evolución

PERSPECTIVAS DE INVERSIÓN 2021

EL LEGADO DE LOS CONFINAMIENTOS

IDEAS PRINCIPALES

  • Tras los confinamientos impuestos para combatir la pandemia de coronavirus, la economía mundial se ha enfrentado a una crisis de una magnitud sin precedentes. No obstante, tras la fuerte contracción registrada a principios de 2020 en todo el mundo, y la caída que probablemente vuelva a sentirse en Europa en el cuarto trimestre, podríamos registrar una recuperación del crecimiento en 2021.
  • Varias vacunas contra el COVID-19 podrían estar disponibles de forma masiva en 2021. Hasta entonces, los países tendrán que aprender a “vivir con” el virus, ya que la imposición continua de medidas de confinamiento no constituye una estrategia sostenible.
  • En 2020, las economías desarrolladas soltaron las riendas monetarias y fiscales de forma espectacular. Los ratios de deuda en relación con el PIB se dispararon, y en muchos países aumentaron más de lo que lo hicieron tras la crisis financiera mundial. Los principales bancos centrales han financiado en gran medida el aumento de los déficits presupuestarios, monetizando una deuda nacional cada vez mayor, tal y como ha hecho Japón.
  • ¿Cómo se pagará toda esta deuda? Encontramos un paralelismo histórico en el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, durante el cual los bancos centrales limitaron los rendimientos de los bonos a un nivel muy inferior al de la tasa de crecimiento tendencial del PIB, con el fin de ir reduciendo de forma gradual el porcentaje del PIB correspondiente a la deuda nacional. Es posible que los tipos de interés se mantengan en niveles reducidos de forma sostenida, por lo que resultaría aconsejable mantener una posición estructural larga en duración, o al menos una estrategia que permita comprar duración en caso de que se produzcan retrocesos importantes.
  • El crecimiento de la economía mundial podría ser menor una vez que pase la pandemia. Unas medidas inadecuadas de estímulo fiscal podrían llevar al colapso a ciertas áreas marginales de la economía. Este escenario pondría a prueba el paradigma idílico de crecimiento moderado, baja inflación y respaldo de los bancos centrales que ha apuntalado los precios de los activos desde la crisis financiera mundial de 2008.
  • En la actualidad nos enfrentamos a tres crisis interrelacionadas: sanitaria, económica y climática. La inestabilidad que ha traído consigo la pandemia abre una ventana de oportunidad para movernos en una nueva dirección. La viabilidad medioambiental a largo plazo, la igualdad y el crecimiento inclusivo constituyen condiciones esenciales para lograr una economía sostenible. Si adoptamos una perspectiva integral, sistémica y a largo plazo, tendremos menos probabilidades de vernos sorprendidos por las crisis y estaremos en mejores condiciones para hacerles frente.

MACROECONOMÍA

ECONOMÍA MUNDIAL

La pandemia de coronavirus es una de las más importantes de la historia. Y no lo es por el número de muertes que ha provocado, que ha sido inferior al de otras pandemias anteriores, sino por los profundos cambios que se han producido en el contexto geopolítico, la actividad económica, el comportamiento de los consumidores y el nivel de deuda tras la imposición de medidas de confinamiento en muchos países.

Por el momento, con más de 1,2 millones de muertes en todo el mundo, en torno al 0,016% de la población mundial ha fallecido a causa del coronavirus. Estamos hablando de la mitad de los fallecidos por la gripe de Hong Kong en la década de 1970 y de una quinta parte del número total de víctimas provocadas por la gripe asiática de la década de 1950. Se calcula que la epidemia de gripe española que estalló tras la Primera Guerra Mundial mató a 50 millones de personas, en un momento en el que la población mundial era la cuarta parte de la población actual.

La pandemia de coronavirus ha sido mucho menos letal porque los gobiernos han respondido a la amenaza con unas medidas sin precedentes. Durante las pandemias anteriores se aplicaron escasas medidas de contención de la enfermedad, por lo que su impacto sobre la economía fue relativamente modesto. Por el contrario, la respuesta al coronavirus ha provocado la mayor caída del crecimiento del PIB mundial desde la Segunda Guerra Mundial (véase gráfico 1). La importante presencia de la tecnología en las economías modernas explica en parte esta diferente respuesta. Internet ha permitido que gran parte de la población haya podido trabajar desde casa, algo que habría resultado imposible hace cuarenta años.

Gráfico 1 variación en PIB mundial, ajuste por inflación

No obstante, las economías se recuperarán; en 2021 se prevé una tasa de crecimiento del 5,2% (previsión de consenso de Bloomberg). Pero aun cuando aumente la demanda agregada, especialmente tras la llegada de la vacuna, el mundo habrá cambiado profundamente. Viajaremos, compraremos, trabajaremos y nos divertiremos de forma diferente. El contexto geopolítico también será distinto, dado el avance de la economía china en relación con otros países que han gestionado peor la pandemia. Las tasas de crecimiento también diferirán entre países, ya que las economías más flexibles podrán reasignar capital y mano de obra a áreas de crecimiento futuro.

Algunos de los cambios procederán de un cambio de mentalidad. Por ejemplo, nos hemos dado cuenta de que para reunirnos con alguien no hace falta volar miles de kilómetros, con la contaminación que ello genera, cuando podemos hacerlo por videoconferencia. O que no es necesario ir todos los días a la oficina.

Algunas de las diferencias procederán también del enorme aumento del nivel de endeudamiento de los países, ya que los gobiernos han financiado a los hogares y las empresas durante el confinamiento. El fin de la mentalidad de austeridad puede facilitar la financiación de las grandes inversiones que se necesitan para luchar contra el cambio climático.

Algunos de los cambios se producirán porque habrá empresas que no consigan sobrevivir a los cierres prolongados o continuos. Todo ello forma parte del legado de los confinamientos.

EN ESTADOS UNIDOS, LA RESERVA FEDERAL VOLVERÁ A PONERSE AL MANDO

Lo más probable es que la economía estadounidense reciba el respaldo de algún tipo de medida de estímulo fiscal, si bien no se tratará de varios billones de dólares, tal y como esperaban los inversores antes de las elecciones. No es previsible que se produzcan muchos cambios legislativos importantes, ya que ningún partido tiene mayoría suficiente en el Congreso, lo que significa que la Reserva Federal y los tipos de interés volverán a ocupar su tradicional papel protagonista en la economía.

Los tipos de interés se mantendrán estables; con la adopción del nuevo objetivo de inflación media, la Reserva Federal no subirá los tipos, aun en el caso de que los estímulos fiscales superen con creces las expectativas. La orientación expansiva de la política monetaria y unas expectativas moderadas de inflación contribuirán a mantener los tipos de interés a largo plazo en niveles reducidos, lo que permitirá a la economía recuperarse de la recesión provocada por los confinamientos.

La magnitud de dicha recuperación dependerá de la rapidez con la que el consumo vuelva a los niveles previos a la pandemia. A diferencia de lo que ocurrió en la crisis financiera mundial, en la que lo que impulsó el producto interior bruto (PIB) fueron los vaivenes que registró la inversión empresarial, esta vez ha sido la demanda de los consumidores.

El gasto en consumo personal continúa siendo un 2% inferior al registrado a finales de 2019, pero encontramos una amplia dispersión entre las tasas de crecimiento de las distintas categorías. El dinero que los consumidores no podían gastar en actividades que, o bien estaban prohibidas, o bien no resultaban atractivas durante el confinamiento (como ir a un restaurante, por ejemplo) se destinaba al algo que sí podían hacer (como comprar artículos para el hogar) (véase gráfico 2). Se prevé que el gasto en servicios se recupere en 2021 a medida que vayan levantándose las restricciones y la disponibilidad de una vacuna permita reanudar los servicios de transporte y las actividades de ocio.

Gráfico 2 variación de los gastos en consumo personal

UNA RECUPERACIÓN RÁPIDA EN EUROPA NO ES FÁCIL

A Europa le resultará más difícil recuperarse del colapso que ha registrado su PIB en 2020. Mientras se prevé que el PIB estadounidense recupere el nivel previo a la pandemia a finales de 2021, la recuperación completa de la economía de la eurozona podría no llegar hasta finales de 2022. Por el momento, los mercados laborales europeos se han visto mucho menos afectados por los confinamientos que los estadounidenses, ya que Europa disfruta de prestaciones por desempleo más cuantiosas, programas de regulación temporal de empleo más prolongados y mayores prohibiciones de despido. La tasa de desempleo de la UE ha subido solo al 7,5%, desde el 6,5% previo a la pandemia, mientras que en Estados Unidos el desempleo alcanzaba el 14,7% ya en abril, si bien desde entonces ha caído por debajo del 7%.

Sin embargo, esta capacidad de resistencia se consigue a costa de la flexibilidad. No se trata simplemente de ayudar a los trabajadores hasta que haya una vacuna disponible, la pandemia haya quedado atrás y todos recuperemos la normalidad. Muchos sectores necesitarán menos trabajadores (hostelería, comercio minorista) y otros necesitarán más (tecnología, almacenamiento). Esta falta de flexibilidad se refleja en la baja puntuación en términos relativos que obtienen algunos de los mayores países europeos en el índice elaborado por el Banco Mundial que mide la facilidad para hacer negocios (España 30, Francia 32 e Italia 58).

Muchos gobiernos de la eurozona han reaccionado al deterioro económico provocado por los confinamientos con medidas masivas de ayuda fiscal, ya sea de forma directa o a través del programa Nueva Generación UE. En consecuencia, los ratios de deuda en relación con el PIB se han disparado, y en muchos países han aumentado más de lo que lo hicieron tras la crisis financiera mundial (véase gráfico 3).

Gráfico 3 variación en el ratio deuda-PIB

A corto plazo, no se prevé que la caída de la solvencia vaya a provocar una subida de los tipos de interés o a frenar el crecimiento, ya que el BCE está comprando la mayor parte de la deuda. El gasto por intereses es reducido (3,6% del PIB de la UE en 2019), de nuevo gracias al BCE. De hecho, parte de la deuda está «libre de intereses», ya que los intereses que los gobiernos pagan sobre la deuda adquirida por el BCE a través de sus respectivos bancos centrales se devuelven al Tesoro del país.

El riesgo a medio y largo plazo es que los tipos de interés suban o que el BCE comience a reducir sus balances, pero por el momento los gobiernos pueden emitir un nivel de deuda suficiente como para amortiguar el golpe que han supuesto los confinamientos, aunque no tanto como para recuperar con rapidez los niveles registrados antes de la pandemia.

Otra de las razones por las que la recuperación de la eurozona será más lenta es el reducido margen con el que cuenta el BCE para tomar nuevas medidas que puedan tener un impacto significativo sobre el crecimiento o la inflación. Se prevé que en 2021 el banco central adopte un nuevo objetivo de inflación más cercano al objetivo simétrico del 2% fijado por la Reserva Federal estadounidense, redefina sus programas de expansión cuantitativa, ajuste sus operaciones de refinanciación a largo plazo para permitir a los bancos la emisión de más deuda a un tipo incluso más bajo y a más largo plazo, y quizás decida reducir ligeramente la tasa de interés aplicable a los depósitos.

Aunque es cierto que dichas medidas pueden resultar útiles, también lo es que los tipos de interés se sitúan ya cerca de sus mínimos históricos en muchos mercados, los bancos son reacios a conceder préstamos y las empresas se muestran poco dispuestas a aumentar su nivel de deuda. Las economías de la región solo podrán volver a las tasas tendenciales de crecimiento cuando la vacuna esté disponible de forma masiva y los gobiernos levanten las restricciones.

LA FORTALEZA DE CHINA Y EE. UU. PODRÍA BENEFICIAR A LOS EMERGENTES

La caída del PIB registrada en los mercados emergentes tras el confinamiento ha sido similar a la de los mercados desarrollados, a pesar de que el estímulo fiscal o monetario ha sido muy inferior en estos países, lo que significa que el riesgo de aumento de la deuda es menor en los mercados emergentes que en Estados Unidos o Europa. Se prevé que el sólido crecimiento de las economías china y estadounidense favorezca la recuperación de estos mercados en 2021. El estímulo fiscal orientado a la demanda interna estadounidense podría impulsar las exportaciones procedentes de muchos mercados emergentes. La recuperación de la economía china, aunque quizás dependa en menor medida de las materias primas de lo que lo ha hecho en el pasado, podría continuar favoreciendo la actividad desarrollada en toda la región asiática. Los países de la Europa emergente, Oriente Próximo y África podrían notar menos este efecto, ya que sus exportaciones están más orientadas a Europa, cuyo crecimiento es más lento (véase gráfico 4).

Gráfico 4 exportaciones de los mercados emergentes a China y Estados Unidos

De igual modo que los confinamientos provocados por el COVID han generado perspectivas diferentes para Europa y Estados Unidos, China también se está distanciando de las economías desarrolladas. Gracias a la eficaz gestión de la pandemia, el PIB chino ha logrado recuperar las pérdidas provocadas por el confinamiento, y lo ha hecho sin tener que recurrir a medidas de expansión cuantitativa, tipos de interés negativos o aumento excesivo de la deuda pública.

Una de las cuestiones que plantea cierta inquietud a medio plazo es la aceleración de la tendencia de desglobalización iniciada por el presidente estadounidense Donald Trump. En Washington, la opinión generalizada aboga por una relación más distante con China. Aun con un cambio de gobierno, no parece probable que las relaciones comerciales vayan a cambiar demasiado (los demócratas se han mostrado tradicionalmente más escépticos con respecto a los acuerdos comerciales).

La pandemia de COVID ha animado a los gobiernos y a las empresas a acercar la producción manufacturera a sus respectivos países. Sin embargo, China ya no es la misma economía que era cuando se incorporó a la Organización Mundial del Comercio en el año 2001. En aquel momento, el sector manufacturero era casi un 10% superior al sector servicios, mientras que hoy en día este último casi llega a duplicar el tamaño del sector manufacturero. En los años previos a la crisis financiera mundial, las exportaciones netas contribuyeron al crecimiento de la economía china. Sin embargo, en los últimos cinco años, el consumo ha sido la fuente principal de crecimiento, mientras que la aportación de las exportaciones netas es casi nula.

En la quinta sesión plenaria del Comité Central del Partido Comunista Chino se habló del crecimiento de la demanda interna, la sustitución de las importaciones y la autosuficiencia tecnológica como los principales factores impulsores del crecimiento económico. La reducción de las emisiones de carbono y la mejora de la protección medioambiental destinadas a «ecologizar» la economía también constituirán una prioridad. Pensamos que el objetivo de China para los próximos años será alcanzar un crecimiento anual de entre 5 y 6%, algo que probablemente conseguirá.

Vídeo con Daniel Morris, estratega de inversión senior:

MERCADOS

RENTA VARIABLE: OPORTUNIDADES DE SELECCIÓN DE VALORES

Independientemente de cómo evolucione la pandemia en Estados Unidos y Europa, 2021 vendrá marcado por la recuperación. Es posible que las futuras oleadas del virus requieran la imposición de confinamientos limitados, que afectarán de forma inevitable al crecimiento y los beneficios empresariales. Pero, tal y como hemos podido comprobar en el tercer trimestre de 2020, el crecimiento y los beneficios podrían reaparecer rápidamente. Aunque los cambios estructurales provocados por la pandemia y los confinamientos han reducido el potencial de crecimiento de las ganancias a largo plazo en ciertos sectores, el margen de crecimiento ha mejorado en otros (véase gráfico 5).

Gráfico 5 variación de las estimaciones de la tasa de crecimiento de las ganancias

Las valoraciones son elevadas en relación con sus medias históricas, aunque ello se debe fundamentalmente al respaldo de los bancos centrales, los bajos tipos de interés y el reducido nivel de inflación. Los bancos centrales han dejado a un lado su reticencia a monetizar la deuda pública y han incorporado la deuda corporativa a sus programas de compra de bonos, incluida la deuda de alto rendimiento. El único segmento del mercado en el que, para algunos inversores, las valoraciones del índice parecen bastante elevadas es el de las compañías tecnológicas estadounidenses. Sin embargo, el ratio precio-beneficio medio de las compañías que conforman el índice no lo es tanto, lo que ofrece oportunidades atractivas de selección de títulos.

La mejora en el tono de las relaciones comerciales internacionales debería favorecer a los mercados emergentes, aun cuando los fundamentales de la política comercial estadounidense no experimenten grandes cambios. El crecimiento de la economía estadounidense impulsará las exportaciones procedentes de los mercados emergentes, a pesar del sesgo que continúa favoreciendo los productos nacionales. La recuperación de la demanda interna de los mercados emergentes podría llevar más tiempo, dada la incapacidad de muchos de los países (en el caso de China, hablaríamos más bien de falta de voluntad) para compensar a los hogares por la pérdida de ingresos que han provocado los confinamientos. Por otro lado, las nuevas oleadas de infecciones parecen menos probables en los mercados emergentes, ya que, o bien se ha conseguido controlar la enfermedad, o bien está más avanzada en su curso natural hacia su propia desaparición. Las valoraciones de los mercados emergentes en relación con los mercados desarrollados parecen bastante razonables y pensamos que van a recuperar parte de la diferencia de rentabilidad que han registrado en los últimos diez años.

RENTA FIJA: BÚSQUEDA DE RENDIMIENTO EN CRÉDITO CORPORATIVO

Es probable que los principales bancos centrales decidan mantener sus tipos de interés próximos a cero o en terreno negativo durante algunos años. No les queda más remedio que financiar los incrementos de los déficits presupuestarios que han provocado los confinamientos, monetizando una deuda nacional cada vez mayor, tal y como ha hecho Japón. El Banco Central Europeo ya ha manifestado su intención de comprar en 2021 toda la deuda que sea necesaria para impedir el endurecimiento de las condiciones monetarias en los gobiernos de la eurozona. En consecuencia, son ahora los factores técnicos los que impulsan a los mercados de deuda soberana del G3, y lo hacen en un grado preocupante.

Encontramos un paralelismo histórico en el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, durante el cual los bancos centrales limitaron los rendimientos de los bonos a un nivel muy inferior al de la tasa de crecimiento tendencial del PIB, con el fin de ir reduciendo de forma gradual el porcentaje del PIB correspondiente a la deuda nacional. Esto supone que los gestores de deuda pública y los bancos centrales podrían coordinar los perfiles de vencimiento de las emisiones y las compras para obtener rendimientos reales reducidos en los próximos años, por lo que resultaría aconsejable mantener una posición estructural larga en duración, o al menos una estrategia que permita comprar duración en caso de que se produzcan retrocesos importantes.

En un entorno así, es probable que la búsqueda de rendimiento en renta fija impulse las valoraciones en los mercados de deuda corporativa. La cuestión fundamental para los inversores de deuda corporativa es saber diferenciar entre aquellos sectores que van a sufrir un deterioro permanente a causa de la pandemia y las recesiones provocadas por el confinamiento de aquellos que solo van a sufrir sus efectos de forma temporal. Resulta igualmente importante evitar aquellos sectores que han subido de precio al haber sido considerados por los inversores como sectores refugio, pero que corren el riesgo de registrar un rendimiento notablemente inferior, especialmente en Estados Unidos, conforme la economía vaya recuperándose y las medidas de estímulo fiscal impulsando las expectativas de crecimiento e inflación.

DIVISAS Y MATERIAS PRIMAS: EL DÓLAR PODRÍA DEBILITARSE MÁS

La fortaleza de la economía estadounidense favorecerá al dólar, pero el estímulo fiscal y el incremento de los déficits presupuestario y por cuenta corriente del país podrían contrarrestar dicho efecto. Además, el dólar está caro en términos históricos.

La evolución del dólar estadounidense frente al euro dependerá fundamentalmente de la expansión relativa de la oferta de dinero en ambas regiones. El BCE podría ampliar sus programas de compra de bonos en diciembre, pero es probable que la Reserva Federal se muestre más agresiva, lo que equilibraría la balanza a favor del euro (véase gráfico 6).

Gráfico 6 tipo de cambio dólar-euro y base monetaria

Las divisas emergentes tienen más margen de revalorización frente al dólar estadounidense, ya que estas divisas no han conseguido recuperarse tras la venta masiva registrada durante los meses de primavera. Las valoraciones resultan atractivas en lo que se refiere al tipo de cambio real efectivo (REER, por sus siglas en inglés). La disminución de las importaciones ha contribuido a estabilizar las balanzas por cuenta corriente de varias economías emergentes y las reservas de divisas también han mostrado bastante solidez.

La recuperación cíclica de la economía mundial podría favorecer los precios de las materias primas, aun cuando la expansión de la economía china dependa en menor medida de las materias primas de lo que lo ha hecho en el pasado. El nivel reducido de los rendimientos reales podría también favorecer los precios del oro y la plata, pero vemos poco probable que se registren ganancias significativas.

UNA OPORTUNIDAD PARA VIVIR EN UN MUNDO MÁS SEGURO Y MEDIOAMBIENTALMENTE SOSTENIBLE

Las confinamientos aumentarán el nivel de deuda en gran parte del mundo y afectarán de forma permanente a muchos sectores, pero también crean nuevas oportunidades. Lo más importante es que la pandemia ha cambiado nuestra visión sobre el mundo en el que queremos vivir, uno que sea más seguro y medioambientalmente sostenible, y ha reforzado nuestro compromiso para conseguirlo. Ese será el legado duradero y positivo de los confinamientos.

GESTIÓN DE LA GRAN INESTABILIDAD EN 2021

Es evidente que la pandemia de 2020 ha provocado un ciclo de bajo crecimiento y elevado nivel de deuda, durante el cual el valor financiero añadido vendrá de la selección de títulos, y no tanto de la asignación de activos.

Pensamos que la pandemia podría provocar un reajuste más brusco y reforzar las innovaciones tecnológicas, las tendencias comerciales y los movimientos políticos, lo que llevará a cambios importantes en la actividad económica, las ganancias corporativas y, en última instancia, las valoraciones de los activos.

Un «cambio disruptivo», en otras palabras. Como inversores, nos preguntamos: ¿cómo afecta la aceleración de estas tendencias socioeconómicas a las empresas de todo el mundo y qué oportunidades de inversión ofrecen?

La evaluación de dichas oportunidades exige la aplicación de estrictos parámetros de selección de criterios medioambientales, sociales y de buen gobierno (ESG, por sus siglas en inglés). Este enfoque también está presente en nuestra elección de temas de inversión para gestionar “La Gran Inestabilidad” que también veremos en 2021.

FUTURAS OPORTUNIDADES DE INVERSIÓN

Hacia una economía baja en carbono

Conforme avanzamos hacia una economía baja en carbono, se van consolidando la generación de energía eólica y solar y los biocombustibles, pero aún existe un importante potencial de crecimiento. La mejora de la tecnología de pilas de combustible es la clave para una electrificación eficiente.

La tendencia de descentralización de la producción de energía está creando oportunidades en las áreas de infraestructura, distribución y almacenamiento de energía, mientras que la digitalización contribuye a mejorar la eficiencia energética en la industria, la construcción y los hogares. Las medidas destinadas a aumentar el uso y la producción de hidrógeno verde podrían crear un mercado cuyo valor alcanzaría varios miles de millones de dólares.

Aunque la pandemia acaparó la mayoría de los titulares en 2020, los incendios forestales y los huracanes no se han detenido, las riadas han seguido inundando tierras y ciudades y los terremotos han vuelto a dejar a miles de personas sin hogar. El cambio climático continúa. Y es de agradecer que los gobiernos hayan incluido el gasto en sostenibilidad en sus programas de ayudas al crecimiento y el empleo, alimentando así la esperanza de una recuperación verde.

El buen gobierno sigue siendo un tema candente. Los inversores han de estar atentos a la posibilidad de que se produzcan cambios radicales en el marco normativo y antimonopolio en el que operan las compañías y al impacto que tendrían dichos cambios en sus valoraciones.

Sanidad

La pandemia podría convertirse en un factor catalizador en lo que respecta a la disponibilidad, la cobertura y el coste de la asistencia sanitaria. También podría favorecer el mayor uso de tecnologías como la inteligencia artificial para desarrollar tratamientos y la innovación en la entrega de medicamentos y la miniaturización.

Prevemos un aumento del gasto sanitario para atender a problemas evidentes de capacidad y cobertura. Habrá un importante gasto simultáneo en los sectores biotecnológico y farmacéutico para luchar contra la pandemia con test, antivirales y, en última instancia, la vacuna.

Innovación y tecnología disruptiva

El teletrabajo se ha generalizado, impulsando la demanda de tecnología y soluciones innovadoras, desde la teleconferencia al acceso a la computación en la nube. El comercio electrónico ha despegado. Las posibilidades de la telemedicina generan cada vez más interés.

Los big data, la inteligencia artificial y el análisis de datos resultan cada vez más esenciales para gestionar la pandemia y resolver los principales interrogantes económicos, demográficos y sociales.

Renta variable china

En 2020, la economía china creció casi un 5%, sin que las autoridades tuvieran que recurrir a la aplicación de medidas de expansión cuantitativa para recortar los tipos de interés ni aumentar de forma excesiva la carga de la deuda pública con gastos de estímulo. El resto de las grandes economías registraron un descenso del crecimiento. No solo se espera que China continúe siendo la economía con mayor crecimiento del mundo, sino que además su mercado de renta variable alberga a numerosas empresas innovadoras.

Y, sin embargo, muchos inversores internacionales siguen infraponderados en el mercado chino. Es probable que, en el mundo pospandémico, los inversores opten por invertir expresamente en activos chinos. La fortaleza mostrada en 2020 por el renminbi es un reflejo de los flujos de capital extranjero que están entrando en los mercados de activos chinos. El rendimiento de la deuda emitida por el gobierno chino se sitúa actualmente en torno al 3%, muy por encima del que ofrecen las economías avanzadas.

Los principales proveedores de índices de renta fija y variable han incluido a China en sus mayores índices de mercados emergentes. En el nuevo orden mundial, China ofrece oportunidades a los inversores.

 

Para obtener más información sobre estos temas de inversión y cómo invertir en ellos, visita nuestra página de La Gran Inestabilidad

LOS ÍNDICES ESG VUELVEN A SUPERAR A LOS ÍNDICES TRADICIONALES

El año 2020 puso por primera vez a prueba a los índices de renta variable de factores ESG en un mercado bajista, y estos respondieron sin reducir su rendimiento, frente a los índices de referencia tradicionales. Fue una prueba decisiva, porque se trataba de la primera caída importante del mercado que realmente cuestionaba el rendimiento y la capacidad de resistencia de las inversiones de renta variable basadas en criterios ESG.

Los índices World Socially Responsible y World ESG han superado a los índices tradicionales de renta variable global en los últimos tres años (véanse gráficos 7 y 8). Pensamos que estos resultados reflejan la fuerte correlación entre las puntuaciones ESG y las compañías de calidad, ya que las compañías bien gestionadas que muestran capacidad de resistencia también han logrado superar a los índices durante el mercado bajista.

Gráfico 7 los ratios de Sharpe de los índices de ESG han resultado más atractivos que los de renta variable global
Gráfico 8 el índice Barclays MSCI Global Green Bond superó al Barclays Global Aggregate Credit en 2020

Rápido crecimiento del mercado de bonos verdes

Desde principios de año hasta el 30 de octubre de 2020, la emisión acumulada total de bonos verdes/sociales/sostenibles superó el billón de dólares, alcanzando en torno a los 1,17 billones.

A finales de octubre, la emisión total de bonos verdes se situaba en torno a los 403.800 millones de dólares. A dos meses del final de año, la emisión mundial de bonos verdes en 2020 ya ha superado la cifra registrada en 2019, que alcanzó los 274.000 millones de dólares.

FACTORES IMPULSORES DE LA INVERSIÓN SOSTENIBLE EN 2021

Europa prevé que el mercado de bonos verdes continúe creciendo en 2021. De aprobarse íntegramente, el Fondo de Recuperación y Resiliencia, que trata de mitigar el impacto social y económico de la pandemia, podría contribuir a ampliar de forma sustancial las políticas de inversión pública verde. El Fondo impulsaría la inversión pública verde a través de programas de empleo aplicables en toda la eurozona, lo que podría crear oportunidades de inversión en el sector de la sostenibilidad conforme los países vayan poniendo en marcha medidas de política ecológica.

La deuda soberana europea continúa liderando la emisión de deuda soberana

Nuestros equipos de renta fija esperan que en la primera mitad de 2021 se produzca la primera emisión de bonos verdes en Italia (3.000-5.000 millones de euros), Reino Unido (5.000-7.000 millones de libras) y Dinamarca (equivalente a 1.000-2.000 millones de euros). También se prevé una nueva emisión de bonos verdes en Francia (5.000-7.000 millones de euros) y Alemania (4.000-6.000 millones de euros). El vencimiento fijado para la mayor parte de los bonos verdes emitidos, aparte de la última emisión de deuda soberana alemana, ha sido de diez años o más, por lo que pensamos que la emisión de 2021 podría contemplar un plazo similar.

El decimocuarto plan quinquenal de China ofrecerá un mayor grado de detalle

La Unión Europea celebró el compromiso de China de lograr la neutralidad de carbono en 2060, lo que calificó como un paso muy positivo. El decimocuarto plan quinquenal que China aprobará en marzo de 2021 podría ofrecer más detalles sobre la forma en la que el país pretende reducir su consumo de electricidad generada por carbón. Si es así, podrían surgir numerosas oportunidades de inversión en renta variable del sector de las energías renovables.

Los bancos centrales analizan el riesgo de cambio climático en relación con la estabilidad de los precios

Los bancos centrales continúan debatiendo sobre su función en la reducción del riesgo de cambio climático, planteando interrogantes que van desde el impacto de dicho riesgo sobre la estabilidad de los precios a la adopción de medidas concretas destinadas a favorecer la sostenibilidad medioambiental.

La intensidad y el alcance de su postura depende del mandato del banco central en cuestión; el Banco de Inglaterra prevé la inclusión de criterios climáticos en las pruebas de solvencia a las que son sometidas las entidades bancarias. El BCE se está planteando adaptar las herramientas tradicionales de los bancos centrales, de forma que les permitan trabajar para reducir el riesgo climático.

Christine Lagarde, presidenta de la entidad, ha señalado que el BCE podría plantearse la conveniencia y utilidad de poner en marcha un programa «verde» de operaciones de financiación a plazo más largo con objetivo específico (TLTRO, por sus siglas en inglés). Más de 80 bancos centrales, supervisores financieros y otras autoridades se han incorporado a la Red para la Ecologización del Sistema Financiero, cifra que podría aumentar en 2021.

La transición energética

Tal y como demuestra el anuncio de China, que se ha propuesto alcanzar la neutralidad de carbono en 2060, el diálogo internacional sobre la lucha contra el cambio climático se centra ahora en el objetivo de llegar a cero emisiones netas en 2050. Así, muchas empresas importantes, propietarios de activos y un número cada vez mayor de gobiernos están fijando objetivos de reducción de carbono, lo que podría acelerar la transición energética y favorecer a los proveedores de fuentes de energía renovables y de soluciones de baterías y electrificación, entre otros.

Tal y como hemos señalado en un informe reciente, pensamos que el hidrógeno verde es una tecnología clave para alcanzar el objetivo de cero emisiones netas en 2050. Será necesario establecer regímenes de fijación de precios del carbono en todo el mundo para dar visibilidad comercial al hidrógeno verde, primero como materia prima y posteriormente como alternativa al gas natural y el petróleo.

El incremento de la producción y distribución de hidrógeno verde, inicialmente en la UE, exigirá la creación de una industria prácticamente desde cero a un coste de miles de millones de dólares a lo largo de varios decenios. Esta evolución se producirá en una escala similar a la proliferación de la generación de energía solar y eólica, y promete ofrecer numerosas oportunidades de inversión igualmente atractivas.

Se prevé que este mercado alcance los 150.000 millones de dólares en 2030, e incluirá la construcción de miles de estaciones de servicio y la producción de automóviles de pila de combustible en sustitución de los vehículos con motor de combustión.

SOSTENIBILIDAD = RESILIENCIA

Pensamos que esta y otras áreas relacionadas con la sostenibilidad ofrecerán en 2021 numerosas oportunidades de inversión en aquellas compañías de alta calidad que estén mejor posicionadas para llevar a cabo la transición hacia una economía con bajas emisiones de carbono, inclusiva y medioambientalmente sostenible.

La adopción de una perspectiva a largo plazo y la identificación de inversiones que resulten resilientes y que aborden la gran inestabilidad propia de nuestro tiempo resultan esenciales para obtener un rendimiento duradero sostenible.

Para conocer nuestro enfoque de responsabilidad social corporativa, accede al video que aparece a continuación, o visita nuestra página de inversión sostenible para obtener información sobre nuestras soluciones.

Aquí puedes descargar el documento con nuestras perspectivas 2021 (en inglés)

Todos los pareceres expresados en el presente documento son los del autor en la fecha de su publicación, se basan en la información disponible y podrían sufrir cambios sin previo aviso. Los equipos individuales de gestión podrían tener opiniones diferentes y tomar otras decisiones de inversión para distintos clientes. Las opiniones expresadas en este pódcast no constituyen en modo alguno una recomendación de inversión.

El valor de las inversiones y de las rentas que generan podría tanto bajar como subir, y es posible que el inversor no recupere su desembolso inicial. Las rentabilidades obtenidas en el pasado no son garantía de rentabilidades futuras.

Es probable que la inversión en mercados emergentes o en sectores especializados o restringidos esté sujeta a una volatilidad superior a la media debido a un alto grado de concentración, a una mayor incertidumbre al haber menos información disponible, a una liquidez más baja o a una mayor sensibilidad a cambios en las condiciones sociales, políticas, económicas y de mercado.

Algunos mercados emergentes ofrecen menos seguridad que la mayoría de los mercados desarrollados internacionales. Por este motivo, los servicios de ejecución de operaciones, liquidación y conservación en nombre de los fondos que invierten en emergentes podrían conllevar un mayor riesgo.