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Inflación, rendimiento a largo plazo, renta variable: un poco de todo

La subida registrada por la renta variable global durante el mes de marzo, con un incremento del 2,5% del índice MSCI World Index, fue muy similar a la registrada en febrero (2,2%). No obstante, dicha subida no ha estado exenta de dificultades, ya que el avance de la renta variable se vio comprometido por el aumento del rendimiento de la deuda estadounidense ante las favorables perspectivas económicas, que hicieron temer un aumento de la inflación.

Renta variable: capacidad de resistencia a pesar de la existencia de factores negativos…

La aparición de unas variantes más virulentas del coronavirus ha provocado una tercera ola de casos en Europa, donde el aumento de las infecciones y los retrasos en los procesos de vacunación han obligado a muchos gobiernos a poner en marcha medidas de contención, como la imposición de toques de queda o de cierres perimetrales, poniendo así en riesgo la reapertura de sus economías.

Otros factores que podrían haber desestabilizado los mercados, como las tensiones geopolíticas y el bloqueo del Canal de Suez, solo tuvieron efectos temporales. Ello implica que el nerviosismo de los inversores ante el aumento del rendimiento de los bonos podría ser excesivo y no tener demasiada importancia.

…gracias a un entorno favorable

Los principales bancos centrales hicieron alguna referencia a la subida de los rendimientos, enfrentándose en ocasiones a un cierto grado de escepticismo, pero en general parece evidente que no van a tolerar fuertes incrementos de los rendimientos a largo plazo y que la normalización de las políticas monetarias aún queda lejos.

La demanda global parece estar mejorando, tal y como demuestran el fuerte aumento del comercio internacional y la fortaleza de los indicadores económicos chinos, así como los datos ofrecidos por numerosas empresas. La OCDE acogió con entusiasmo el anuncio de nuevas medidas de estímulo fiscal en Estados Unidos y mejoró sus perspectivas de crecimiento para 2021 de forma significativa, del 4,2% anunciado en diciembre al 5,6%. El organismo destacó que en los últimos meses se había registrado una «mejora considerable».

Llama la atención que tanto los riesgos al alza como los riesgos bajistas que menciona la OCDE están relacionados con el impulso de vacunación. Por el contrario, ha sido la posibilidad de un recalentamiento económico y de una aceleración de la inflación lo que ha dominado los mercados de renta fija en las últimas semanas.

Deuda pública estadounidense: continúa la venta generalizada

El rendimiento de los títulos del Tesoro a 10 años, que cerró el mes de febrero en 1,40%, fue en marzo del 1,74%, registrando un aumento de 34 puntos básicos en un mes y de 83 puntos básicos desde los niveles registrados a principios de año. Durante el mes, superó en varias ocasiones el 1,75%, alcanzando así niveles que no se habían registrado desde enero de 2020. Estas subidas reflejaron la mejora de las perspectivas de crecimiento de la economía estadounidense. Esa es, básicamente, la interpretación que ha dado la Reserva Federal al aumento de los rendimientos.

Los inversores de renta fija muestran una cierta preocupación por el volumen del déficit presupuestario estadounidense, ya que el Congreso ha aprobado recientemente un plan de medidas de ayuda por valor de 1,9 billones de dólares, y el presidente Joe Biden ha presentado un nuevo plan de inversiones en infraestructuras cuyo valor supera los 2 billones.

Por otro lado, las expectativas de inflación y los interrogantes sobre la futura actuación de la Reserva Federal también han influido en gran medida en el rendimiento de los títulos del Tesoro estadounidense. En un primer momento, los comentarios realizados tras la última reunión de política monetaria por el presidente de la entidad, Jerome Powell, parecieron convencer a los inversores, pero el rendimiento de los títulos a 10 años volvió a subir poco después.

Las expectativas de inflación basadas en el mercado han vuelto a aumentar: los diferenciales entre los bonos ligados a inflación a cinco años y los bonos convencionales cerraron el mes en el 2,60%, y las expectativas de inflación a cinco años dentro de cinco años (swaps de inflación a cinco años en cinco años) superaron el 2,40%. Las perspectivas de mejora del crecimiento económico provocaron un aumento de la pendiente de la curva de tipos. El diferencial entre los rendimientos a diez años y los rendimientos a dos años alcanzó los 158 puntos básicos a finales de marzo, marcando así su nivel más elevado desde julio de 2015.

¿Consecuencias en los mercados de renta variable?

El aumento del rendimiento de la deuda estadounidense a largo plazo explica el bajo rendimiento relativo de la renta variable emergente (-1,7% del índice MSCI Emerging en dólares), que se ha visto acentuado por la revalorización del dólar.

Dicho aumento también provocó que las compañías de valor superaran de forma notable a las de crecimiento durante el periodo. El índice S&P Value subió un 6,0%, mientras que el índice tecnológico NASDAQ se mantuvo prácticamente estable, con una rentabilidad del 0,4%. El índice S&P 500 registró un nuevo récord.

En la eurozona, la renta variable subió un 7,8% a pesar del empeoramiento de la pandemia, ya que los indicadores económicos confirmaron, en términos generales, la mejora de las perspectivas. El índice de gestión de compras subió hasta el 52,5, su nivel más alto en los últimos ocho meses, lo que refleja la buena situación del sector manufacturero, especialmente en Alemania y Francia.

Es posible que las cifras correspondientes al mes de abril resulten menos favorables, dado el endurecimiento de las restricciones, pero la posibilidad de volver a una cierta forma de normalidad podría favorecer una mejora de la confianza, especialmente en lo que se refiere al sector servicios.

Entre el temor y la esperanza

A pesar del aumento del número de fallecidos a causa del COVID-19, podemos considerar el 2021 como el año de la recuperación cíclica, gracias al avance de los procesos de vacunación. Las previsiones de crecimiento del PIB se han revisado al alza, especialmente en Estados Unidos, gracias a las medidas de estímulo fiscal aprobadas en el país. En la eurozona podrían aprobarse nuevas medidas fiscales que ayuden a la región a hacer frente a una tercera ola de la pandemia.

En un entorno así, podría preocupar un posible repunte de la inflación. Y, de hecho, es posible que se registre una aceleración en los próximos meses. Sin embargo, dicha aceleración podría deberse a factores de carácter transitorio.

El escenario a medio plazo resulta favorable para los activos de riesgo, ya que la orientación expansiva de las políticas monetarias y las medidas fiscales podrían favorecer la recuperación. En este contexto, continuamos considerando las ventas generalizadas en los mercados de renta variable como oportunidades de compra, y también es posible que nos planteemos aumentar nuestra exposición a las materias primas.

Los movimientos que se han registrado recientemente en los rendimientos de los bonos a largo plazo exigen una asignación flexible de los activos, y no solo entre las distintas clases de activos, sino también dentro del ámbito de la renta fija, donde la búsqueda de rendimientos obliga a examinar todos los segmentos del mercado (deuda emergente, deuda ligada a la inflación) y a considerar las estrategias destinadas a aprovechar los cambios de pendiente de las curvas de tipos.


Todos los pareceres expresados en el presente documento son los del autor en la fecha de su publicación, se basan en la información disponible y podrían sufrir cambios sin previo aviso. Los equipos individuales de gestión podrían tener opiniones diferentes y tomar otras decisiones de inversión para distintos clientes. El presente documento no constituye una recomendación de inversión. El valor de las inversiones y de las rentas que generan podría tanto bajar como subir, y es posible que el inversor no recupere su desembolso inicial. Las rentabilidades obtenidas en el pasado no son garantía de rentabilidades futuras. Es probable que la inversión en mercados emergentes o en sectores especializados o restringidos esté sujeta a una volatilidad superior a la media debido a un alto grado de concentración, a una mayor incertidumbre al haber menos información disponible, a una liquidez más baja o a una mayor sensibilidad a cambios en las condiciones sociales, políticas, económicas y de mercado. Algunos mercados emergentes ofrecen menos seguridad que la mayoría de los mercados desarrollados internacionales. Por este motivo, los servicios de ejecución de operaciones, liquidación y conservación en nombre de los fondos que invierten en emergentes podrían conllevar un mayor riesgo.

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