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Con los mercados neutros tras la victoria de Macron, el punto de mira pasa a las expectativas BCE

8 May 2017 -

Un clásico ejemplo de “comprar el rumor, vender la realidad”

El resultado de las elecciones presidenciales francesas fue el que preveían las encuestas: Emmanuel Macron ganó en la segunda vuelta contra Marine Le Pen por un margen claro: 66% a 34% En cualquier caso, debemos poner en perspectiva estas cifras generales. Le Pen, del partido de extrema derecha Frente Nacional, obtuvo en esta segunda ronda su récord histórico de apoyos, si bien quedó por debajo de lo que anunciaban las encuestas. En torno a la cuarta parte del electorado se abstuvo y otro 10% emitió votos en blanco o inválidos, muestra de que no le convencía ninguno de los candidatos.

Pese a que Macron se consideraba el candidato favorito de los mercados, la reacción final de los mercados financieros no ha sido excesivamente entusiasta. Las rentas variables francesa y de la Eurozona abrieron ligeramente al alza tras el voto del domingo, pero rápidamente se hundieron en territorio negativo. Aunque hasta ahora las pérdidas han sido exiguas, los títulos franceses están ofreciendo una rentabilidad inferior a la del índice principal de la Eurozona. La rentabilidad de los bunds alemanes ha caído marginalmente, con los diferenciales de riesgo de los bonos franceses del Estado sobre los bunds prácticamente sin cambios, mientras que los de los bonos de la periferia de la Eurozona sobre los bonos alemanes se han ampliado algo. La situación quizá parezca decepcionante, pero hemos de recordar que esta venta limitada de títulos se ha producido tras las fuertes subidas ocurridas desde principios de año (especialmente desde mediados de abril) y que los valores franceses han ofrecido unas cifras marginalmente superiores hasta la fecha. Así pues, da la impresión de que los mercados de valores ya habían descontado una victoria de Macron por lo que revelaban todas las encuestas previas a las elecciones: la rentabilidad de los bonos y los diferenciales de riesgo franceses habían descendido durante las últimas semanas. A nuestro juicio, se trata de un clásico ejemplo de “comprar el rumor, vender la realidad”.

Probablemente, la atención del mercado pase ahora a las elecciones de mediados de junio para la Asamblea Nacional, compuesta por 577 escaños y actualmente de mayoría socialista, en las que Macron (un recién llegado a la vida pública) tendrá que enfrentarse a un nuevo reto, dada la mayor fragmentación del electorado francés. Los mercados seguirán de cerca las encuestas para ver si el movimiento centrista En Marche de Macron, que surgió la primavera pasada, puede colocarse cerca de la mayoría y, de hecho, las encuestas realizadas tras la primera ronda indicaron que existe la posibilidad de que se convierta en el mayor partido de la asamblea. Si no fuera el caso, Macron tendrá que ponerse a trabajar con otros partidos más consolidados para poner en marcha su programa de reforma nacional centrado en unas administraciones más eficientes, un menor gasto público, impuestos más bajos y la reforma del mercado laboral.

Pero el resultado de las elecciones presidenciales francesas tiene también unas implicaciones más generales. Con este riesgo político prácticamente ya en el pasado para los inversores, la Eurozona inmersa en un rumbo de crecimiento razonable y estable, y con el descenso del desempleo, los mercados financieros centrarán ahora su atención en el BCE para intentar adivinar cuáles serán sus siguientes medidas políticas. Esperamos que el banco central de la zona euro abandone sus previsiones actuales sobre la necesidad de unos tipos de interés posiblemente más bajos, a lo que debería seguir en septiembre el anuncio de recortes en el programa del BCE de compra de activos para potenciar el crecimiento y la inflación. Consideramos que el resultado de las elecciones galas ha facilitado que el banco central adopte este proceder, y creemos que esto explica, en parte, las reacciones del mercado, especialmente de los mercados de bonos. El recorte en las compras del BCE supondría un apoyo menor y pudiera tener como consecuencia el aumento en los diferenciales de riesgo de los bonos de la “periferia” europea. Evidentemente, la evolución de los mercados de bonos dependerá también de la política italiana, que será otro factor que deberán tener en cuenta los inversores, junto con las elecciones alemanas del próximo otoño.

Joost van Leenders, gestor

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