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Semanal de mercados - Cambio climático: adaptarse o... (leer o escuchar)

Los resultados de la reciente conferencia sobre el cambio climático COP26 dan una de cal y otra de arena. Tal y como señala Alex Bernhardt, director global de análisis sostenible, además de continuar el trabajo destinado a mitigar el aumento de las temperaturas, también habremos de realizar mayores esfuerzos para adaptarnos a dicho aumento.    


Aquí puedes escuchar nuestro pódcast con Alex Bernhardt sobre el significado del Pacto Climático de Glasgow o puedes leer el artículo que aparece a continuación:


Creo que es evidente que tendremos que asumir un aumento de la temperatura global de 1,5º C por encima de los niveles preindustriales para 2040, independientemente del escenario de reducción de emisiones que nos planteemos.

A lo que hay que prestar atención ahora es a cómo debemos adaptarnos a dicho aumento, tanto en las economías desarrolladas, que históricamente han sido las mayores emisoras de CO2, como en las emergentes, como la India y China, que serán las mayores emisoras del futuro ante el crecimiento de sus economías.

Algunos avances, nuevos objetivos

Aunque durante la cumbre COP26 hemos asistido a varios anuncios e iniciativas interesantes, la realidad es que la ambición actual de los países en materia de cambio climático no nos permitirá evitar el aumento máximo de 1,5º C en la temperatura global fijado como objetivo en el Acuerdo de París de 2015.

Aún nos queda mucho por hacer. Habremos de asumir un proceso de adaptación y aumentar el gasto destinado a prepararnos para las consecuencias que puede tener el aumento de las temperaturas en nuestro trabajo y nuestros medios de vida, en la salud y el bienestar. De hecho, en la vida en general. Un aumento de 1,5º C tendrá un impacto significativo: por ejemplo, de un episodio de calor extremo cada diez años, pasaremos a cuatro.

Cabe recordar que los riesgos climáticos físicos se presentan en dos formas [1]:  

  • Crónica: el aumento continuo de las temperaturas afectará cada vez más a la productividad de la tierra y a las personas que dependen de ella para su subsistencia; los cambios en los regímenes de precipitaciones provocarán estrés hídrico en más regiones; y la subida del nivel del mar afectará a los bienes inmuebles situados en la costa, a la industria y, fundamentalmente, a la habitabilidad en las zonas de poca altitud.
  • Aguda: habrá más posibilidades de que se produzcan episodios de calor extremo, lo que provocará incendios forestales, sequías y tormentas extremas. Su frecuencia e intensidad irán cambiando en un mundo con una temperatura cada vez mayor.   

La adaptación cubrirá, por ejemplo, las infraestructuras y los edificios, los entornos en los que vivimos. Y acogemos con entusiasmo el compromiso surgido de las negociaciones de Glasgow de duplicar para 2025 la financiación destinada a la adaptación, especialmente en los países emergentes, con respecto a los niveles de 2019, aunque debo señalar que debemos aumentar el gasto en mitigación y adaptación.

Adaptarse o…

Hay un claro llamamiento a los inversores privados, para que inviertan en soluciones climáticas como la reducción del consumo de agua y energía, el uso a gran escala del hidrógeno limpio, la irrigación de precisión, y las tecnologías de captura de carbono y otras destinadas a alcanzar el objetivo de cero emisiones netas.

Se calcula que el coste de la adaptación climática alcanzará los 300.000 millones de dólares anuales en 2030, frente a los 30.000 millones invertidos en 2017-2018. Solo el 1,6% de dicho importe procede de fuentes privadas1.  

Los inversores privados también habrán de influir en las empresas en las que invierten para que adopten estrategias destinadas a alcanzar el objetivo de cero emisiones netas, así como trabajar de forma más eficaz con el sector público.

Pensamos que ha llegado el momento de que el mundo comience a pensar más en la adaptación al cambio climático. Habrá que movilizar billones de dólares para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), adaptarse al cambio climático y mitigar dicho cambio en línea con los objetivos establecidos en el Acuerdo de París.

[1] Del artículo How to finance climate change resilience, deAlex Bernhardt y Thibaud Clisson


Todos los pareceres expresados en el presente documento son los del autor en la fecha de su publicación, se basan en la información disponible y podrían sufrir cambios sin previo aviso. Los equipos individuales de gestión podrían tener opiniones diferentes y tomar otras decisiones de inversión para distintos clientes. El presente documento no constituye una recomendación de inversión. El valor de las inversiones y de las rentas que generan podría tanto bajar como subir, y es posible que el inversor no recupere su desembolso inicial. Las rentabilidades obtenidas en el pasado no son garantía de rentabilidades futuras. Es probable que la inversión en mercados emergentes o en sectores especializados o restringidos esté sujeta a una volatilidad superior a la media debido a un alto grado de concentración, a una mayor incertidumbre al haber menos información disponible, a una liquidez más baja o a una mayor sensibilidad a cambios en las condiciones sociales, políticas, económicas y de mercado. Algunos mercados emergentes ofrecen menos seguridad que la mayoría de los mercados desarrollados internacionales. Por este motivo, los servicios de ejecución de operaciones, liquidación y conservación en nombre de los fondos que invierten en emergentes podrían conllevar un mayor riesgo.

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