BNP AM

El inversor sostenible para un mundo en evolución

Semanal de mercados: la deuda no cotizada destaca en un entorno de incertidumbre (leer o escuchar)

A la incertidumbre en torno al contexto macroeconómico y las perspectivas de política monetaria, se une la preocupación de los inversores por el nivel elevado de las valoraciones en los mercados según muchos indicadores. David Bouchoucha, director de nuestro equipo de deuda no cotizada y activos reales, nos habla sobre las características que convierten a la deuda no cotizada en una alternativa atractiva.   

Aquí puedes escuchar nuestro pódcast o leer nuestro artículo:

La deuda no cotizada destaca en un entorno de incertidumbre

Históricamente, la deuda no cotizada ha ofrecido diversificación, flujos estables de rentas y una prima constante de rentabilidad sobre la deuda líquida y tradicional, con modestas caídas a largo plazo.

Vivimos tiempos de incertidumbre, así que creemos que tiene mucho sentido pensar en lo que sí tenemos claro. Lo que sabemos es que en un momento en el que las clases de activos tradicionales, o bien ofrecen un rendimiento casi nulo, como es el caso de la renta fija, o bien parecen reflejar su máximo potencial de ganancias y crecimiento (lo que en inglés se denomina «priced for perfection»), la búsqueda de rentabilidad continúa siendo el principal reto para los inversores.

En un entorno así, la deuda no cotizada ofrece una prima de liquidez atractiva en relación con los mercados cotizados. Además, la mayoría de los activos en los que invertimos ofrecen tipos de interés variable en lugar de fijo. Por lo tanto, como inversores estamos asumiendo el riesgo de crédito, y no el de tipo de interés. Los tipos de interés variable ofrecen protección frente a la subida de tipos.  

Eso no quiere decir que nuestra clase de activo no tenga ningún riesgo. El entorno reflacionista actual nos lleva a prestar especial atención a los riesgos empresariales de las empresas que conforman nuestro universo de inversión. Así, estamos especialmente atentos a la exposición a los precios de las materias primas.

El proceso de inversión que aplicamos para seleccionar a las empresas en las que invertimos nos exige asegurarnos de que una empresa no mantiene una exposición excesiva a los mercados de materias primas en un entorno como el actual. Buscamos los segmentos que muestran una mayor capacidad de resistencia.

Innovación en deuda no cotizada

La pandemia de COVID-19 ha tenido un profundo impacto en muchas de las compañías que conforman nuestro universo de inversión, y para muchas tendrá consecuencias a largo plazo.

La innovación aparece en distintos niveles. Nuestro proceso de inversión no ha cambiado de forma sustancial. Seguimos prestando atención al riesgo al que se expone una empresa concreta y a la solidez de su balance.

La innovación entra en juego en otros ámbitos. Por ejemplo, cuando invertimos en préstamos, podemos invertir en distintas partes de la estructura de capital de una empresa. En el pasado, nos centrábamos en la financiación de la deuda senior, mientras que hoy en día nos fijamos más en la deuda subordinada a la hora de financiar una empresa o un proyecto de infraestructura.

Ello se debe a que cada vez vemos más operaciones en las que los proveedores de financiación ya no se dirigen al capital o a la deuda senior, sino a la deuda subordinada.  En nuestra opinión, esta parte de la estructura del capital ofrece rendimientos atractivos con un nivel de riesgo que consideramos también atractivo en términos relativos para nuestros inversores.

El valor relativo es importante para nosotros. Cuando nos planteamos financiar una empresa o un proyecto de infraestructura concreto, una de las preguntas más importantes que nos hacemos es qué parte de la estructura del capital es más atractiva en términos de riesgo-rendimiento. Estamos desarrollando nuestras competencias de financiación de la deuda subordinada, ya que se trata de un segmento que está creciendo con rapidez y en el que vemos un gran valor relativo para los inversores en esta parte de la estructura de capital.

Integración de los criterios ESG en nuestros procesos

Desde la creación del equipo de deuda no cotizada y activos reales en 2017, la integración de los criterios medioambientales, sociales y de buen gobierno (ESG por sus siglas en inglés) ha constituido un elemento fundamental de nuestro proceso de inversión.

El Reglamento de Divulgación de Finanzas Sostenibles (SFDR)[1] es un factor determinante, ya que obliga a las gestoras a estructurar su enfoque y a garantizar el cumplimiento de la normativa, cuyos criterios pasan a formar parte de las normas del folleto que rige un fondo, lo que significa que la normativa está respaldada por la fuerza del derecho contractual. Creemos que se trata de algo positivo, ya que garantiza que la gestora se adhiere al enfoque de inversión recogido en el folleto.

Pongamos un ejemplo concreto. Cuando gestionamos infraestructuras, empleamos un indicador concreto de un proveedor de servicios externo que calcula la contribución medioambiental neta de cada inversión, lo que nos permite comparar el perfil medioambiental de un proyecto particular con todas las posibilidades que ofrece el universo de inversión. Este indicador nos permite incluso comprobar si un proyecto concreto cumple con lo establecido en el Acuerdo de París en lo que se refiere a las emisiones de carbono.    

Las disposiciones de la SFDR constituyen una etapa más en nuestro viaje, y servirán para mejorar y dar validez legal a nuestro compromiso con la inversión sostenible.

Exposiciones selectivas en bienes inmuebles comerciales 

La actividad del mercado inmobiliario se vio muy afectada en 2020, aunque el valor capital resistió relativamente bien. Este mercado ofrece numerosas oportunidades. La profundidad que ofrecen los bienes inmuebles comerciales nos permite identificar activos con capacidad de resistencia y valoraciones atractivas.

Por ejemplo, los bienes inmuebles logísticos constituyen un sector de rápido crecimiento que ofrece oportunidades de valor a los inversores. Se trata de un sector sólido, en comparación con otros que se muestran más vulnerables a los cambios que ha traído consigo la pandemia. Los hoteles y los activos de comercio minorista se han visto especialmente afectados.

El sector de las oficinas de gama alta también se ha mostrado sólido. Estos espacios han registrado una revalorización de su precio, lo que se traduce en una mejora de la seguridad y el valor relativo de los activos.

El sector inmobiliario comercial refleja las características de la deuda no cotizada, en el sentido de que presenta riesgos, pero también ofrece oportunidades atractivas a los inversores experimentados que pueden identificar a los mejores emisores de deuda y mantener el riesgo de crédito en niveles asumibles. Nuestros equipos conocen los factores que afectan a cada subsector, lo que les permite identificar las oportunidades disponibles.


[1] Para más información, consulta el artículo Reglamento de Divulgación de Finanzas Sostenible (SFDR)


Algunos artículos pueden contener lenguaje técnico. Por esta razón, pueden no ser adecuados para lectores sin experiencia profesional en inversiones. Todos los pareceres expresados en el presente documento son los del autor en la fecha de su publicación, se basan en la información disponible y podrían sufrir cambios sin previo aviso. Los equipos individuales de gestión podrían tener opiniones diferentes y tomar otras decisiones de inversión para distintos clientes. El presente documento no constituye una recomendación de inversión. El valor de las inversiones y de las rentas que generan podría tanto bajar como subir, y es posible que el inversor no recupere su desembolso inicial. Las rentabilidades obtenidas en el pasado no son garantía de rentabilidades futuras. Es probable que la inversión en mercados emergentes o en sectores especializados o restringidos esté sujeta a una volatilidad superior a la media debido a un alto grado de concentración, a una mayor incertidumbre al haber menos información disponible, a una liquidez más baja o a una mayor sensibilidad a cambios en las condiciones sociales, políticas, económicas y de mercado. Algunos mercados emergentes ofrecen menos seguridad que la mayoría de los mercados desarrollados internacionales. Por este motivo, los servicios de ejecución de operaciones, liquidación y conservación en nombre de los fondos que invierten en emergentes podrían conllevar un mayor riesgo.

Artículos relacionados

¿Pueden los mercados privados ayudar a los inversores a resistir la oleada de inflación?
¿Qué vincula a la inversión de impacto y al capital inversión?
3 Autores - Pódcast
10:45 MIN
Talking heads – Deuda inmobiliaria: una clase de activo defensiva y atractiva