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Semanal de mercados: los mercados emergentes se preparan para superar un año complicado (leer o escuchar)

Ha sido un año complicado para los inversores en los mercados emergentes. La renta variable emergente se ha visto superada por la de los mercados desarrollados, y la deuda emergente ha ofrecido resultados dispares. Los brotes de COVID-19 han frenado la recuperación económica, y surgen interrogantes sobre el papel de China como motor de crecimiento para los exportadores de los mercados emergentes.  


Aquí puedes escuchar el pódcast con la economista de mercados emergentes Marina Chernyak sobre los acontecimientos más recientes y las perspectivas para 2022, o puedes leer el artículo que aparece a continuación.


En lo que respecta a la pandemia, muchos mercados emergentes se vieron inicialmente superados por los mercados desarrollados en cuanto a las tasas de vacunación, pero muchos de ellos han registrado importantes avances en los últimos meses. Ello ha permitido que las economías que en un primer momento adoptaron políticas de cero tolerancia al COVID hayan comenzado a adoptar ahora una postura más favorable a convivir con el virus, lo que ha relajado las restricciones a los viajes nacionales y la movilidad transfronteriza.

En un país como Corea del Sur, con unas tasas de vacunación comparables a las de Europa o Estados Unidos, este cambio de postura ha allanado el camino para una recuperación más sólida de la demanda interna. En Tailandia, la aceleración de la campaña de vacunación ha permitido la reapertura de fronteras a los turistas, con la esperanza de reactivar el flujo de «dólares turísticos», tan importantes para el país.

Sin embargo, en otros países como la India, Indonesia y Filipinas, por ejemplo, las tasas de vacunación aún son reducidas. Ello se debe, en parte, al propio tamaño de su población, lo que se complica además por cuestiones logísticas derivadas de sus respectivas geografías, dado el gran número de islas que componen Indonesia y Filipinas.

China: un problema evidente

La postura de cero tolerancia al COVID adoptada por China ha hecho que los continuos brotes del virus hayan provocado la aplicación de restricciones, lo que, a su vez, ha dado lugar a una gran inestabilidad en la recuperación del consumo y ha provocado cierres esporádicos de fábricas que han afectado a la actividad y a la confianza de los consumidores.

Esta postura tiene también consecuencias, por ejemplo, en países que exportan a China, o en los ingresos que los turistas chinos aportan a países como Tailandia.

El repunte de infecciones que se registró en Asia a lo largo del verano no solo afectó a la capacidad industrial de China, sino que provocó también cierres de fábricas en Malasia y Vietnam.

Sin embargo, el efecto no ha sido tan importante en otros países como Taiwán y Corea del Sur, importantes centros mundiales para la fabricación de chips. Las exportaciones se han mantenido y, más recientemente, los inventarios parecen estar creciendo de nuevo, lo que parece indicar que la producción, por ejemplo, de semiconductores ha continuado y que los cuellos de botella de las cadenas de suministro podrían estar llegando a su punto máximo.

La escasez de chips no es un problema en los mercados emergentes

En lo que respecta a la escasez de productos en todo el mundo, cuestión que ha acaparado la atención de los medios en las últimas semanas, también se han registrado problemas puntuales de producción en las economías emergentes de Asia. Sin embargo, pensamos que la tan comentada escasez se debe principalmente a problemas en los «países receptores», grandes importadores como Estados Unidos, donde la fuerte sindicalización de los puertos, la escasez de chasis para el transporte de contenedores y otros cuellos de botella logísticos, especialmente en la costa oeste del país, están impidiendo que las mercancías lleguen a su destino final.

A ello se suma la escasez mundial de buques portacontenedores, en un momento en el que la fuerte demanda mundial de bienes (en detrimento de la demanda de servicios, tendencia impulsada por la pandemia) se enfrenta a problemas de suministro.

Tal y como muestran las recientes encuestas realizadas por empresas del sector manufacturero, los retrasos y los plazos de entrega se han ido normalizando en grandes países emergentes exportadores de bienes, pero no parecen haber mejorado mucho en Estados Unidos y la eurozona. Parece que, para los mercados emergentes, ya ha pasado lo peor. Los problemas relacionados con los cuellos de botella de las cadenas de suministro son más evidentes en los mercados desarrollados.

Aumento de la inflación: los bancos centrales de los mercados emergentes se ponen duros

En términos generales, creo que es importante mantener la perspectiva en lo que respecta a los problemas de cuello de botella de las cadenas de suministros y evaluar cuidadosamente sus causas y lo que implican para las economías de mercados emergentes.

Por ejemplo, los problemas de suministro en sectores como el de los productos tecnológicos y los chips para automóviles, así como la demanda acumulada, se reflejan en el aumento de las presiones inflacionistas en todo el mundo, pero quizás de manera más acusada en los mercados emergentes.

La inflación ha comenzado a repuntar en muchos de estos mercados y se está generalizando. Los elevados precios de la energía, que, junto con los precios de los alimentos, tienen un mayor peso en la inflación de los mercados emergentes, funcionan como un factor impulsor adicional.

Lo que ha sorprendido al mercado ha sido la reacción de los bancos centrales de los mercados emergentes: muchos de ellos ya han comenzado a adoptar medidas de endurecimiento de su política monetaria, con los bancos centrales de América Latina y Europa del Este a la cabeza. Los mercados centrales asiáticos han quedado algo rezagados, lo que en este momento refleja unas presiones inflacionistas más reducidas en la región. Esperamos que en los próximos meses se mantenga la misma dinámica.

No todos los mercados emergentes son iguales

La reacción política tan distinta a la inflación que observamos en las distintas regiones y en los diferentes mercados emergentes pone de manifiesto la necesidad de que los inversores analicen detenidamente los impulsores idiosincráticos que actúan en cada mercado, en lugar de aplicar un enfoque top-down.

Por ejemplo, en lo que se refiere a Asia emergente, esperamos que algunas economías como Tailandia, Vietnam y la India se recuperen con relativa rapidez en 2022, siempre que no se produzca otro repunte importante de las infecciones de COVID. En Europa Oriental, Polonia, Hungría, Rumanía y la República Checa podrían recuperar pronto sus tasas prepandémicas de crecimiento.

Estos dos grupos podrían registrar un crecimiento de su PIB de entre el 4,5% y el 5,5% de media, muy por delante del sólido crecimiento que se prevé para Estados Unidos el año próximo. Por otro lado, economías como Brasil, Chile y México podrían tener problemas para recuperar las relativamente débiles tasas de crecimiento que registraban antes de la pandemia.


Todos los pareceres expresados en el presente documento son los del autor en la fecha de su publicación, se basan en la información disponible y podrían sufrir cambios sin previo aviso. Los equipos individuales de gestión podrían tener opiniones diferentes y tomar otras decisiones de inversión para distintos clientes. El presente documento no constituye una recomendación de inversión. El valor de las inversiones y de las rentas que generan podría tanto bajar como subir, y es posible que el inversor no recupere su desembolso inicial. Las rentabilidades obtenidas en el pasado no son garantía de rentabilidades futuras. Es probable que la inversión en mercados emergentes o en sectores especializados o restringidos esté sujeta a una volatilidad superior a la media debido a un alto grado de concentración, a una mayor incertidumbre al haber menos información disponible, a una liquidez más baja o a una mayor sensibilidad a cambios en las condiciones sociales, políticas, económicas y de mercado. Algunos mercados emergentes ofrecen menos seguridad que la mayoría de los mercados desarrollados internacionales. Por este motivo, los servicios de ejecución de operaciones, liquidación y conservación en nombre de los fondos que invierten en emergentes podrían conllevar un mayor riesgo.

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