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El inversor sostenible para un mundo en evolución

Reglamento de divulgación de finanzas sostenibles (SFDR)

Introducción al SFDR

Tras 200 años, la Era del carbón está dando paso a la Era de la sostenibilidad. El sector de los servicios financieros, en parte voluntariamente y en parte por decreto normativo, está ayudando a facilitar esta transición.

La Unión Europea desea que se actúe de forma palpable en torno al cambio climático, y está determinada a lograr la neutralidad de carbono de aquí a 2050 y a prohibir el “ecopostureo” o “lavado de imagen verde” (greenwashing). Para cumplir estos objetivos, ha establecido el Reglamento de Divulgación de Finanzas Sostenibles en el sector de los servicios financieros (SFDR, por sus siglas en inglés).

Según la UE, el SFDR “estipula obligaciones de divulgación sobre sostenibilidad para los creadores de productos financieros y los asesores financieros de cara a los inversores finales”[1].

La UE adoptó oficialmente el SFDR en 2019, y los requisitos de divulgación de Nivel 1 pasaron a ser obligatorios en marzo de 2021.

Esta página responde a las principales preguntas sobre el SFDR y explica cómo se espera que gestoras, aseguradoras, fondos de pensiones, asesores y cualquier otra entidad de gestión patrimonial para clientes cumplan con el mismo.

P1. ¿Qué es el Reglamento de Divulgación de Finanzas Sostenibles (SFDR)?

R1. Un reglamento europeo al que están sujetos los participantes en los mercados financieros, los asesores financieros y sus productos. Les obliga a clasificar sus productos en distintas categorías en base a las características extrafinancieras que desean divulgar y a emitir las divulgaciones relevantes a las que obliga su categoría correspondiente.

P2. ¿A quién afecta?

R2. Los participantes en los mercados financieros y los asesores financieros están sujetos al SFDR, al igual que los fondos distribuidos en la UE y los mandatos firmados por una entidad ubicada en la UE.

P3. ¿De cuánto tiempo disponemos?

R3. No mucho. El Nivel 1 se implementó en marzo de 2021, y el Nivel 2 entrará en vigor en enero de 2023.

P4. ¿Cuál es el objetivo de esta normativa?

R4. Evitar el ecopostureo y elevar la comparabilidad de productos en lo que se refiere a características de sostenibilidad.

P5. ¿Y qué hay del Brexit?

R5. El SFDR no es aplicable a los productos distribuidos en el Reino Unido. En enero de 2022, no obstante, el gobierno británico iniciará una consulta de alto nivel sobre su propio conjunto de obligaciones con el título de Requisitos de divulgación de información sobre sostenibilidad (SDR, por sus siglas inglesas).

El núcleo del SFDR se propone nivelar el campo de juego verde

El SFDR crea un enfoque sistemático, transparente y comparable de sostenibilidad en los mercados financieros. Cubre a casi todos los productos financieros, y casi todos los participantes en los mercados financieros están obligados a divulgar la información solicitada. Así, podría usted ver referencias a divulgación “a nivel de producto” y “a nivel de entidad”.

Dos conceptos constituyen el núcleo del SFDR: riesgo de sostenibilidad y principales incidencias adversas (PIA). Su propósito es capturar los impactos cruzados que tienen entre sí los productos financieros y el medioambiente. Básicamente, giran en torno a la gestión del riesgo financiero que representan los factores extrafinancieros (como por ejemplo una inundación) y la limitación del daño causado por la inversión en el medioambiente. En su conjunto, se conocen como el concepto de “doble significatividad”.

Riesgo de sostenibilidad

Los participantes en los mercados financieros y los asesores financieros deben identificar cuestiones medioambientales, sociales y de buen gobierno (ESG) capaces de afectar al valor de las inversiones. Asimismo, deben especificar cómo gestionan los riesgos de sostenibilidad.

Por ejemplo, un fondo de inversión podría tener una participación en el capital de un productor siderúrgico, y la presión de clientes y de los organismos reguladores podría exigir que la empresa gaste más dinero en la reducción de sus emisiones de carbono. Esto representa un “riesgo de sostenibilidad” susceptible de elevar los gastos de explotación de la compañía y de reducir la rentabilidad para los inversores. No obstante, también podría posicionar a la empresa de forma competitiva si sus emisiones son bajas respecto a sus homólogas en un entorno en que las emisiones (y otras externalidades negativas) son objeto de mayor escrutinio por parte de los organismos reguladores.

De igual modo, es probable que gastar dinero en una fábrica que reduzca las emisiones de GEI proporcione ventajas de sostenibilidad que reduzcan los riesgos para el medioambiente.

La divulgación de este tipo de información ayuda a los inversores y a otros participantes en los mercados financieros a evaluar este binomio. Podrían concluir que vale la pena pagar por unos riesgos de sostenibilidad más bajos.

La divulgación adecuada depende de las actividades a nivel mundial, por clases de activo y por tipo de producto.

Principales incidencias adversas (PIA)

Los participantes en los mercados financieros y los asesores financieros deben evaluar las ramificaciones potencialmente perjudiciales de su comportamiento para el medioambiente y la sociedad, así como explicar su efecto en los productos financieros que crean o promocionan.

El SFDR obliga a las empresas a identificar decisiones de inversión y asesoramiento susceptibles de “causar, contribuir o estar directamente vinculadas a perjuicios significativos sobre el medioambiente y la sociedad”. Las declaraciones de incidencias adversas deben realizarse con independencia de si las consideraciones de sostenibilidad forman parte o no de la estrategia de inversión en cuestión.

Por ejemplo, un fondo de inversión podría tener una participación en un parque eólico terrestre. Aunque tal instalación tiene credenciales sólidas de energía renovable, podrían existir ramificaciones como la disrupción del paisaje o efectos adversos en la flora y la fauna.

La Declaración de principales incidencias adversas (PIA) debe elaborarse y publicarse cada año. Los participantes deben ser conscientes de solapamientos e interrelaciones con otros estatutos, como por ejemplo la Directiva sobre organismos de inversión colectiva en valores mobiliarios (OICVM o UCITS, por sus siglas inglesas) y la Directiva relativa a los gestores de fondos de inversión alternativa (DGFIA o AIFMD, por sus siglas inglesas).

Artículos 8 y 9

El SFDR es aplicable a los participantes en los mercados financieros y a los asesores financieros como entidades, y a los productos financieros que crean o sobre los que asesoran. El régimen de divulgación aplicable a los productos depende de su clasificación en el marco del SFDR:

  • Los productos que tienen un objetivo de inversión sostenible corresponden al Artículo 9 del SFDR y deben cumplir el régimen de divulgación correspondiente.
  • Los productos que presentan características medioambientales o sociales corresponden al Artículo 8 del SFDR y deben cumplir el régimen de divulgación correspondiente.
  • Por último, los productos que no corresponden a estos artículos están sometidos a un régimen de divulgación mucho más ligero.

Divulgación bajo el Artículo 8

Los productos financieros que “presentan características medioambientales o sociales” deben cumplir con el régimen de divulgación estipulado, entre otras cosas, por el Artículo 8 del SFDR. Esto incluye:

  • Una divulgación precontractual dedicada (estandarizada en una plantilla para toda la UE a partir de 2023) en la que se detallan todas las características medioambientales y sociales.
  • Una página web dedicada en la que se resumen los compromisos y se proporciona información adicional sobre las metodologías aplicadas al producto.
  • Divulgaciones en el informe periódico (estandarizado en una plantilla para toda la UE a partir del 1 de enero de 2023) en el que se mide el desempeño medioambiental y social del producto financiero.

Divulgación del Artículo 9

Los productos financieros que “tienen un objetivo de inversión sostenible” deben cumplir con el régimen de divulgación estipulado, entre otras cosas, por el Artículo 9 del SFDR. Esto incluye:

  • Una divulgación precontractual dedicada (estandarizada en una plantilla para toda la UE a partir de 2023) en la que se detalla la estrategia para lograr el objetivo de inversión sostenible.
  • Una página web dedicada en la que se resumen los compromisos y se proporciona información adicional sobre las metodologías aplicadas al producto.
  • Divulgaciones en el informe periódico (estandarizado en una plantilla para toda la UE a partir del 1 de enero de 2023) en el que se indica el impacto total de sostenibilidad del producto financiero mediante indicadores de sostenibilidad relevantes.

Otra información importante

Los productos financieros que no corresponden a los Artículos 8 o 9 del SFDR tienen un régimen de divulgación más ligero: solamente necesitan realizar un par de declaraciones explícitas en su documentación existente (folleto informativo e informes periódicos) sobre:

  • La consideración de riesgos de sostenibilidad.
  • La consideración de principales incidencias adversas sobre factores de sostenibilidad.
  • La adherencia a los criterios estipulados en la taxonomía verde europea.

A partir de junio de 2023, los participantes en los mercados financieros y los asesores financieros también deberán publicar la Declaración de principales incidencias adversas (PIA), un informe a nivel de entidad que describe las políticas implementadas para mitigar las externalidades negativas de sus inversiones como firma, así como una lista anual de los indicadores que miden dichas externalidades (como por ejemplo su huella de carbono).

Lo que NO hace el SFDR

  • Proporcionar requisitos mínimos detallados.
  • Tratar de descalificar producto alguno.

Taxonomía: ordenar el lenguaje de la sostenibilidad financiera

Es indudable que el proceso de trazar un rumbo hacia una actividad económica sostenible es complicado, debido a diferencias de opinión, especulación, intereses creados, diversidad cultural y política, y numerosas contradicciones innatas.

Los organismos reguladores no tardaron en darse cuenta de que la ruta hacia el crecimiento económico sostenible necesitaría tanto un diccionario como un mapa, y es fácil ver por qué: la novedad es siempre desconcertante, y la jerga abunda en la confluencia de las finanzas y la ley, que es justo donde se halla la agenda de sostenibilidad.

En este contexto, una guía clara sobre lo que significan los distintos términos y cuándo es mejor utilizarlos es imprescindible para poder avanzar.

Así, en marzo de 2018, la UE se comprometió al desarrollo gradual de una taxonomía europea para identificar las actividades económicas sostenibles desde un punto de vista medioambiental. El objetivo es aportar un marco analítico común a las empresas europeas —cubiertas por la Directiva de Informes No Financieros (NFRD), modificada por la Directiva de Informes de Sostenibilidad Corporativa (CSRD)— que les permita medir con exactitud qué porcentaje de sus ingresos proceden de actividades económicas que cumplen con todos los criterios que aparecen en el Reglamento de taxonomía.

A su vez, esto brindará a los inversores una perspectiva común del grado en que las empresas son sostenibles a nivel medioambiental bajo el régimen del Reglamento de taxonomía. En el futuro, la Comisión Europea también podría anunciar una taxonomía social.

El enfoque SFDR de BNP Paribas Asset Management

Optamos por invertir de forma sostenible en aras de un mundo mejor, generando al mismo tiempo rentabilidad financiera para nuestros inversores.

Más de un 80% del patrimonio de nuestros fondos de capital variable está clasificado como de Artículo 8 (presenta características ESG) o Artículo 9 (tiene un objetivo de inversión sostenible), el mayor nivel alcanzable bajo la nueva normativa.

En palabras de Sandro Pierri, consejero delegado de BNP Paribas Asset Management: “Seguimos firmemente concentrados en lograr rentabilidades sostenibles a largo plazo para nuestros clientes. Esta filosofía ha dado forma a nuestra empresa y determina todo lo que hacemos.”

  • Sabemos que somos la suma de nuestra gente.
  • Apreciamos a los pensadores contrarios, innovadores e independientes.
  • Valoramos la confianza, la integridad y el trabajo duro.
  • Las expectativas son altas.
  • El éxito se remunera de forma justa y está alineado con los objetivos de nuestros clientes.
  • Todos nuestros empleados deben rendir cuentas.

Todo empleado de BNP Paribas Asset Management comprende su deber de marcar la diferencia en las vidas de los miles de personas que dependen de nuestras decisiones de inversión. Tal y como apunta Sandro: “Invertir es nuestra razón de ser”.

    Bibliografía

    [1] https://ec.europa.eu/info/law/better-regulation/have-your-say/initiatives/1185-Institutional-investors-and-asset-managers-duties-regarding-sustainability_en